jueves, 30 de abril de 2009

PONER EL ESPIRITU SANTO EN ACCION

Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31



Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan»



Cito un trozo de este evangelio de San Juan para rescatar una importante afirmacion que no podemos pasar por alto en nuestra vida Cristiana. «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo".

Esta afirmacion hecha por el mismísimo Jesús nos tiene que remover profundamente para entender que el Espíritu santo no es una figura de segunda categoría, por el contrario , es el mismo Dios que solo atraves de esta persona el puede actuar en nosotros .
Ahora bien, si nosotros no ponemos este Espíritu en "acción" naturalmente la obra del Señor no se vera en la tierra tal como El espera que ocurra.

Recordemos que la mayor manifestación del Espíritu Santo es el amor . Amor que nos une con el Padre, amor que une al Padre con el Hijo (Santísima Trinidad)., este amor que todo lo puede, este amor que proviene de Dios, es la energía que se nos infunde a todos los bautizados, para ponernos en acción.

Poner el Espíritu en movimiento sera entonces ayudar a mi hermano afligido con los dones que me son regalados por Dios.

“Que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios. Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos” (1Pe 10-11)

En otras palabras, ponernos al "servicio" de los demás transformándonos en servidores de nuestros hermanos . No es un llamado fácil, no basta la decisión nuestra , es absolutamente necesario dejar que el Santo Espíritu nos invada y tome el control de nuestras vidas, solo de esta forma seremos dignos servidores del Señor y de nuestros hermanos.
San Pablo nos dice al respecto:

- Ponga cada uno al servicio de la Iglesia sus cualidades. ¡Aspiren a tener los mayores carismas! Y háganme caso cuando les enseñe yo el camino mejor: ¡Amen! ¡Tengan un corazón abrasado en amor! Que con mucho amor dentro, harán maravillas…

Powered By Blogger